EN RINCONES A TRAVÉS DE LOS CALLEJONES recorremos algunos lugares del pueblo de La Oliva para conocer quiénes vivieron en ellos, qué trabajos se realizaban y qué usos tuvieron estos espacios.
Los callejones, caminos y construcciones forman parte del paisaje del pueblo y permiten entender cómo se organizaba la vida cotidiana. El aprovechamiento del agua condicionaba la organización del territorio y el trazado del pueblo. Las viviendas, las calzadas y los callejones, así como los aljibes y las maretas, respondían a la necesidad de recoger, almacenar y aprovechar un recurso escaso. Esta organización estaba estrechamente ligada a una economía basada en la agricultura. El cultivo de cereales fue uno de los principales sustentos de la población y una actividad fundamental para la economía de La Oliva.
A través de entrevistas y contenidos audiovisuales, este proyecto recupera información sobre estos lugares y ofrece al visitante un contexto para comprender mejor lo que está viendo.
Recorre La Oliva con otra mirada. Busca los códigos QR y accede a los vídeos para conocer las historias y los usos vinculados a cada lugar:
Un recorrido abierto y sin horarios para conocer algunos de los lugares que forman parte del patrimonio y de la historia de La Oliva.
En la arquitectura tradicional de La Oliva, cada elemento tenía una razón de ser. También los portones estaban pensados para responder a las necesidades de la vida cotidiana.
En este rincón de Tetuán vivieron varias familias de La Oliva, entre ellas la de Don Plácido, que habitaba una casa grande con patio y aljibe.
Durante buena parte del siglo XX, estas tierras estuvieron cubiertas de piteras destinadas a la producción de henequén. Su cultivo se convirtió en una actividad importante para La Oliva.
Don David Leal fue el hijo menor de Julián Leal Sicilia y heredero de propiedades y extensiones de tierra que, con el tiempo, dieron nombre a distintos lugares.
Financia: Cabildo de Fuerteventura

Colabora: Ayuntamiento de La Oliva
